Hay muchas maneras de entender el masoquismo. Una de las peores formas de torturarse consiste en hacerse preguntas retóricas constantemente. Es un mal para el que no existe cura, salvo que el individuo entre en estado vegetativo o de coma irreversible. Me caracterizo por ser una de las víctimas de esta condición innata y creo que albergo suficiente conocimiento de causa como para hablar del tema con propiedad.
Siempre he pensado que hay dos tipos de personas con carencias a nivel auditivo: los sordos y los que oyen pero no escuchan. Afortunados son y no me equivoco en mi afirmación. En mis sueños más placenteros disfruto de ineptas orejas, además de un encefalograma plano y un raciocinio de ameba.
Seguramente la actividad cerebral en exceso sea la forma más aguda de ignorancia. No es práctico. Esto vendría a ser como una catedral de arquitectura barroca y pomposa versus Le Corbusier y su funcionalismo. ¿Para qué marear a la perdiz si ya tiene bastante con ser perdiz? ¿De qué sirve tanta recarga neuronal si parece que todo es efímero y absurdo?
Siempre nos podemos consolar con el 'cogito ergo sum', y es que en latín todo suena bien. Pero los existencialistas, los trascendentales, los cuánticos o no sé con qué eufemismo barato adjetivar a los de nuestra especie (para evitar automutilarme más) no tenemos más remedio que vivir en las profundidades de un perpetuo interrogante.
Acabamos tejiendo realidades paralelas de la manera en que lo dicta nuestra mente pero, como el resto, nunca sabremos nada. Por lo menos nos quedaremos en el intento.
martes, 11 de junio de 2013
martes, 9 de abril de 2013
Mi armadura se llama Gabriel.
Han pasado casi dos años desde la última actualización. El tiempo es un artificio cósmico que evita que todas las cosas sucedan a la vez, aunque a veces los eventos trascendentes se empeñan en manifestarse condensados. En ese paradigma cuantitativo liderado por el reloj he perdido muchas cosas. Por perder, hasta he llegado a perderme a mí misma.
Pero hace unos meses, cuando me encontraba en un pozo sin fondo, me di cuenta de que atesoro algo de incalculable valor. Se trata de una armadura que a día de hoy llevo puesta, que aminora los golpes y el impacto que provoca cualquier adversidad. Es imperceptible a la vista de los demás, pero existe y está fabricada con materiales nobles: ejemplo, fuerza y amor.
Mi armadura se llama Gabriel.
Pero hace unos meses, cuando me encontraba en un pozo sin fondo, me di cuenta de que atesoro algo de incalculable valor. Se trata de una armadura que a día de hoy llevo puesta, que aminora los golpes y el impacto que provoca cualquier adversidad. Es imperceptible a la vista de los demás, pero existe y está fabricada con materiales nobles: ejemplo, fuerza y amor.
Mi armadura se llama Gabriel.
sábado, 13 de agosto de 2011
Aquellos asquerosos macarrones de las colonias.
La vida es como un restaurante sorpresa.
Te sientas en la mesa, a modo de conejillo de indias, sin saber con qué te vas a encontrar.
En ocasiones te ofrece platos muy ricos y postres que repetirías una y otra vez.
Pero no siempre se tiene tanta suerte.
Otras veces te obliga a comer platos desagradables, a ingerir situaciones que tú no has pedido al camarero.
Toca aguantar la respiración y tragar.
Te sientas en la mesa, a modo de conejillo de indias, sin saber con qué te vas a encontrar.
En ocasiones te ofrece platos muy ricos y postres que repetirías una y otra vez.
Pero no siempre se tiene tanta suerte.
Otras veces te obliga a comer platos desagradables, a ingerir situaciones que tú no has pedido al camarero.
Toca aguantar la respiración y tragar.
miércoles, 3 de agosto de 2011
Fast forward.
Hay días que no merecen una entrada en un blog.
No merecen una fotografía ni son dignos de mención.
Son días que retuercen por dentro, que nublan el alma, que estrujan y exprimen.
Son días para no escribir más de cuatro líneas en un blog y para desear un fast forward en el tiempo.
Mierda, me he pasado de la raya. MIERDA.
No merecen una fotografía ni son dignos de mención.
Son días que retuercen por dentro, que nublan el alma, que estrujan y exprimen.
Son días para no escribir más de cuatro líneas en un blog y para desear un fast forward en el tiempo.
Mierda, me he pasado de la raya. MIERDA.
martes, 26 de julio de 2011
Cobarde.
Algunos días Clara es incapaz de sonreír. Entonces esconde su vestido de heroína y se convierte en una cobarde más.
Eso sólo sucede cuando el universo se colapsa y los conductos de aire se atascan.
No sufre de asma ni ha menguado su capacidad pulmonar, pero Clara no puede respirar.
No se atreve pero debe salir de ahí.
Tiene tantas calles por recorrer...
Eso sólo sucede cuando el universo se colapsa y los conductos de aire se atascan.
No sufre de asma ni ha menguado su capacidad pulmonar, pero Clara no puede respirar.
No se atreve pero debe salir de ahí.
Tiene tantas calles por recorrer...
lunes, 27 de junio de 2011
Raros, raros, raros...
Hay cosas que no tienen explicación. No hay científico que haya logrado entender al cien por cien el comportamiento del ser humano, sus instintos, sentimientos y otras interioridades.
Intentar descifrarnos es una pérdida de tiempo.
Somos raros y punto.
Intentar descifrarnos es una pérdida de tiempo.
Somos raros y punto.
lunes, 20 de junio de 2011
Teorías de la relatividad
Lo malo es circunstancial, efímero, volátil, indispensable para la evolución de la especie. En ocasiones es dolor necesario para despertar los sentidos y/o evitar el atontamiento. Preludio de lo bueno y potenciador de placeres futuros.
Lo bueno abruma y empalaga. A veces es edulcorante en exceso y precedente de la caída. Invita a la pomposidad y a la pedantería. Sucedáneo de su opuesto. Mala costumbre. Falsa realidad, breve y transitoria. Mentira socialmente aceptada.
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